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Tong, en tibetano, significa “enviar”, y Glen se traduce como “recibir” o también “aceptar”. Estos dos sentidos deben cabalgar en la respiración». Es tan importante lo que se acepta como lo que se da.

Para tener compasión por otros, tenemos que poder tener compasión por nosotros mismos.

En la práctica Tonglen de dar y recibir, tomamos los diversos sufrimientos mentales y físicos de todos los seres incluidos nosotros mismos: miedo, frustración, dolor, ira, culpa, rencor, amargura, duda y furor, y les damos, mediante el amor, toda nuestra felicidad y todo nuestro bienestar, paz mental, curación y plenitud.

tonglen

En lugar de tratar de rechazar lo que nos parece indeseable y atraer lo que consideramos beneficioso, empezamos a aplicar la lógica de este entrenamiento consciente que va completamente contra la corriente, inhalando todo lo que llamamos negativo, dejando que se disipe en la luminosidad brillante en nuestro interior, y exhalando todo lo positivo hacia el mundo, hacia los otros y hacia las partes cerradas y dolidas de nosotros mismos.

Empezamos a ver que con la práctica de tonglen sabemos qué hacer aun ante las situaciones más complicadas; aprendemos a conectar de manera viva con el dolor y a abrir el corazón para que quepa tanto el sufrimiento como lo que lo alivia: la generosidad, la empatía, la ecuanimidad y la confianza en nosotros mismos y en el potencial humano.

La práctica de tonglen (recibir y enviar), está diseñada para ponernos en contacto con el auténtico corazón noble.

Tonglen es una práctica que crea espacio, que ventila el aire de nuestras vidas para que la gente pueda respirar libremente y relajarse.

Cuando nos encontramos con cualquier tipo de sufrimiento, la instrucción tonglen nos dice que debemos inspirarlo con el deseo de que todo el mundo se libere del dolor.

Cuando nos encontramos con cualquier tipo de felicidad, la instrucción es espirarla, enviarla hacia fuera con el deseo de que todo el mundo pueda sentir alegría. Es una práctica que permite a la gente sentirse menos cargada y menos tensa, una práctica que nos enseña a amar incondicionalmente.

En el Tonglen, estamos dispuestos a tomar nuestro propio sufrimiento y el sufrimiento de los demás, y enviar luminosidad y tranquilidad.

La meditación Tonglen consiste en que cuando algo es doloroso o indeseable, lo inspiramos. No nos resistimos a ello. Con una sensación de espacio en el corazón, con mucha apertura.

Si puedes conocer una emoción en tí mismo puedes conocerla en todos los seres
Para tener compasión por otros, tenemos que poder tener compasión por nosotros mismos.
La compasión empieza cuando nos hacemos amigos de nosotros mismos y de nuestras zonas turbias. Lo que haces por tu persona, también lo haces por los demás, y lo que haces por los demás, lo haces por ti.

De hecho, la propia actitud hacia el dolor puede cambiar. En lugar de defenderse y esconderse de él, se puede abrir el propio corazón y permitirse sentir ese dolor, sentirlo como algo que nos suavizará y purificará y nos hará mucho más amorosos y amables.

La práctica de Tonglen es un método para conectarse con el sufrimiento, el nuestro y el de todo lo que nos rodea- dondequiera que vayamos. Si sientes algo que te deleita (si conectas con algo que es inspirador, vivificante, relajante…) lo espiras, lo regalas, lo envías a todos los demás.

Esta práctica despierta nuestra sensación de estar unidos con todos los seres.

La práctica consiste en: Inhalar sufrimiento (el tuyo, el de otros, el del mundo) y exhalar compasión (por ti, por otros, por el mundo).

Es difícil sentir compasión cuando sentimos dolor, especialmente cuando el dolor es por los actos de otra persona o por algo que no podemos controlar. Por eso esta práctica es tan importante.

Es importante cuando haces esta meditación no juzgar lo ocurrido y simplemente reconocer y sentir el dolor del otro y luego enviarle amor y compasión.

La práctica de Tonglen nos ayuda a reconocer el dolor en otra persona o en uno mismo, sentirlo y dejar que ese dolor nos purifique, nos suavice y nos haga mejores personas.

Es un método para conectarnos con el sufrimiento, el nuestro y el de personas alrededor.

Esta práctica nos enfrenta con nuestro propio miedo a sufrir mientras despierta la compasión.

Tonglen gira la lógica de evitar sufrimiento y buscar el placer, y en el proceso, nos liberamos de la prisión antigua del egoísmo. Comenzamos a sentir amor por el otro, por nosotros mismos y también comenzamos a cuidarnos. Despierta en nosotros la compasión y nos abre los ojos a una realidad mucho más grande de lo que pensábamos.

LA PRÁCTICA PRELIMINAR DE TONGLEN

Deje que todos sus pensamientos se aquieten. Cierre los ojos, si lo desea. Cuando se encuentre verdaderamente

sereno y centrado, alértese ligeramente y comience la práctica.

Inhala por el mundo entero y exhala por el mundo entero. Utiliza tu sufrimiento personal cómo el camino a la compasión por todos los seres vivos sobre la tierra.

Tonglen para el ambiente

Todos sabemos que los estados de ánimo y la atmósfera de nuestra mente ejercen un gran dominio sobre nosotros. Céntrese en la mente y perciba su ánimo y su atmósfera. Si nota que está de ánimo inquieto o que la atmósfera mental es oscura, con cada inspiración absorba mentalmente todo lo que es malsano, y al expulsar el aire desprenda mentalmente calma, claridad y alegría, purificando así y sanando la atmósfera y el ambiente mental. Por eso llamo a esta primera etapa de la práctica de Tonglen «Tonglen para el ambiente».

Tonglen en una situación viva

Imagínese de la manera más vivida una situación en la que se ha portado mal, que le provoca sentimientos de culpabilidad y que sólo pensar en ella lo hace encogerse.

A continuación, mientras inspira, acepte la completa responsabilidad de sus actos en aquella situación determinada, sin tratar de justificar en modo alguno su comportamiento. Reconozca exactamente lo que hizo mal y pida perdón de todo corazón. 

Luego, al exhalar, envíe reconciliación, perdón, curación y comprensión.

De esta manera inhala usted culpa y exhala el remedio al daño; inhala responsabilidad y exhala curación, perdón y reconciliación.

Este ejercicio es particularmente poderoso y puede darle el valor de ir a ver a la persona a la que ha agraviado, y la fuerza y la disposición de hablar con ella cara a cara y pedirle efectivamente perdón desde lo más hondo del corazón.

  1. Primera Etapa:Irradiar apertura, irradiar corazón despierto.
  1. Segunda Etapa:Trabajar con la textura.

    Visualizas que estás inspirando por todos los poros de tu cuerpo algo oscuro, pesado y caliente (porque es la textura del veneno, la neurosis y la fijación).

    Visualizas que espiras, que exhalas por todos los poros de tu cuerpo algo blanco, ligero y fresco (textura de la apertura).
  1. Tercera Etapa:Inspiramos el sufrimiento inmediato y específico de una persona determinada o animal o de uno mismo.

Siente su dolor, inhala y siente en tu cuerpo físico sus lágrimas, su dolor en el pecho, y su sufrimiento. Inspirar el dolor de una persona o animal muy concreto a quien deseas ayudar y al exhalar envíele a esa persona una corriente de afecto, curación, amor, alegría y felicidad.


Exhala hacia ellos relajación, amor y compasión. Siente el amor y la luz alrededor de ellos trayendo sanación y felicidad. Exhala amor en cada célula de tu cuerpo.


Puedes ser tú mismo objeto de la práctica.

  1. Cuarta Etapa:Extendemos nuestro deseo de aliviar el sufrimiento a todas las personas.

    Por ejemplo, si te centraste en una persona conocida deprimida, ahora te centras en todas las personas que están sintiéndose de ese modo.

Ensanche poco a poco el círculo de su compasión para que incluya, en primer lugar, a otras personas que sienta muy cercanas a usted, luego a las que le resultan indiferentes, luego aquellas que le caen mal o con las que tiene dificultades y, finalmente, incluso aquellas a las que considera decididamente monstruosas y crueles. Deje que su compasión se haga universal y que recoja en su abrazo a todos los seres conscientes, o, mejor dicho, a todos los seres sin excepción alguna.

Es un método para superar el miedo al sufrimiento y para disolver la dureza de nuestro corazón. Principalmente es un método para despertar la compasión que es inherente a todos nosotros, sin importar cuán cruel o fríos podamos parecer.

Este es el centro de la práctica: inspirar el dolor de otros para que puedan estar bien y tener más espacio para relajarse y abrirse, y espirar, enviándoles relajación o aquello que tu sientas que les traería alivio y felicidad.

De hecho, la propia actitud hacia el dolor puede cambiar. En lugar de defenderse y esconderse de él, se puede abrir el propio corazón y permitirse sentir ese dolor, sentirlo como algo que nos suavizará y purificará y nos hará mucho más amorosos y amables.

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