Cuando una persona es atacada con brujería, magia negra u otras prácticas oscuras, no solo sufre el afectado: también quienes lo ayudan corren riesgos. El mal busca retaliación, porque no tolera que se liberen almas que estaban siendo sometidas. Los brujos de la “mano izquierda” invocan fuerzas de las tinieblas para dañar tanto al paciente como al terapeuta que lo acompaña en su proceso de liberación.
La Motivación del Agresor
Quien contrata a un brujo lo hace movido por odio, resentimiento o deseos de venganza.
Ese impulso lo lleva a invertir grandes sumas de dinero, incluso endeudarse, con tal de ver sufrir a su víctima. El objetivo es claro: destruir la salud, la economía, el amor, el trabajo y todo el entorno del agredido, prolongando su dolor hasta el límite.
El brujo, hechicero o nahual especializados en maldad trabajan con disciplina, pactos y rituales nocturnos. Sus servicios son costosos porque utilizan fuerzas sobrenaturales para causar daño. Por eso, la inversión que el agresor hace en la oscuridad suele ser alta, y la defensa en la luz requiere aún más recursos.
Para lograr sus fines, el agresor ha de recurrir a un brujo cuya especialidad es la maldad, especialista ha hecho pacto con el diablo ofreciéndole a este su vida y dejándole como prueba de su fidelidad el hacer daño precisamente al ser que más quiere. Estos brujos estudian sobre los libros negros para hacer maldad, también se van al campo a las 12 de la noche a “bailar con el diablo”; a cambio, el diablo les ha otorgado el don de utilizar determinadas fuerzas sobrenaturales para sus trabajos de magia negra. A las 3:00 AM la hora muerta trabajan los rituales hasta antes de salir el sol, por eso sus cobros económicos son tan altos.
La Necesidad de Pedir Ayuda
Cuando los síntomas se vuelven insoportables, la persona afectada se pregunta: ¿por qué a mí?, ¿qué hice para merecer esto?
A veces leemos algunos conceptos y atribuimos síntomas a lo que encontramos en internet. Con buena fe realizamos nuestros propios rituales, esperando que el ataque se detenga de inmediato. Sin embargo, pasa el tiempo y lejos de mejorar, nos sentimos más afectados y debilitados.
En ese momento surge la necesidad de buscar ayuda. Sin embargo, la liberación exige tiempo, insumos y recursos económicos.
El terapeuta explica que el enemigo ya invirtió dinero y esfuerzo en rituales para causar daño. Por eso, la protección debe ser mayor: cubrir al paciente, a su familia, su lugar de trabajo, y también al terapeuta que lo acompaña. El costo económico puede ser el doble de lo que el agresor gastó, porque la defensa requiere más fuerza y más protección.
Nos es jugando o experimentando a ver qué pasa
El terapeuta, psíquico, liberador que le acompañe, siempre cerciórese que tenga la fuerza, experiencia y la disponibilidad para poder empezar este proceso. Como dicen: "la cuenta le puede salir cara".
La Venganza del Enemigo
El mal siempre busca contraatacar: afecta la salud, la pareja, la familia, la economía y el trabajo. Ataca donde más duele.
Al terapeuta por ejemplo le sucede: Se le daña el carro, multas de tránsito seguidos, quedarse sin trabajo sin motivo alguna, que los familiares se enfermen y deba realizarse tratamiento no cubierto en el sistema de salud, la pareja presenta apatía y busque distanciamiento, algún proyecto listo para disfrutar se dañe, entre otros.
Pero la victoria está asegurada cuando se lucha con fe, de la mano de la Santísima Trinidad, la Virgen María, los santos y los arcángeles. Cada batalla nos fortalece y nos enseña nuevas formas de defensa.

Incluso en sueños, el enemigo se manifiesta en formas animales para intentar dominar. Pero recordemos: “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).
Qué Hacer Ante un Ataque
El enemigo aprovecha la debilidad. Por eso es vital:
- Orar constantemente.
- Alimentarse y descansar bien.
- Mantenerse fuerte física, mental y espiritualmente.
- Rodearse de personas valientes que compartan la misma visión de luz.
El Guerrero de Dios y Siervo de Luz
Lo primero, protección que debe hacer antes de entrar a la batalla contra la oscuridad es protegerse uno mismo, proteger a la familia, proteger la economía, garantizar su estado de salud física, mental y espiritual. Todo esto para soportar los embates de la maldad.
Lo segundo, mis fortalezas y debilidades, que tanto me conozco y que tan fuerte estoy, donde están mis debilidades para la batalla contra el demonio y sus secuaces.
Tercero, la pelea, es una lucha mediante el engaño, la sorpresa y el uso estratégico del artilugios, el tiempo que se le debe dedicar y la moral que puede decaer porque a veces no se avanza como se desea.
Cuarto, el poseso (afectado), la negociación con él o su familia es fuerte porque no desea ser liberado, no es consciente, se molesta porque no siente la liberación o exorcismo como se imaginó; otros aceptan ayuda acepta lo que le sucede y se da comienzo al proceso. Al terminar y realizar un balance de la batalla en su estado normal en gracia de Dios, puede ocurrir que perdió su economía o la pareja o quedan traumas y secuelas en salud física, muy debilitado o también en el proceso muere un ser querido. Esto de volver a reconstruir o pasar por un duelo, generara mucha rabia y disgustos.
Quinto, recursos económicos para garantizar los insumos del altar, a veces se revienta el vaso de agua sin explicación, las velas se funden y toca cambiarlas se queman algunas cosas, los cuarzos se estallan, hay que comprar flores, intensional misas para apoyar, hay garantizar la manutención y viáticos del desplazamiento del guerrero de luz. Sino hay recursos para la batalla desanima y no es posible sacar de su propio bolsillo porque empieza a sentir carencias par poderse defender.
Por eso, el acompañamiento espiritual exige preparación, disciplina y recursos. El terapeuta no solo protege al paciente, también debe protegerse él mismo, porque la retaliación del enemigo es real.
Acciones Espirituales y Mentales
- Oración y Fe:Fortalece tu conexión con una fuerza superior, ya sea Dios u otra creencia. La oración constante es fundamental para debilitar espíritus o energías negativas. Los salmos y el rosario son grandes ayudas.
- Cerrar Canales:Declara y actúa para cerrar el acceso a esas influencias. No permitas que te afecten o te desvíen del camino del bien.
- No Desmayar en el Bien:Enfócate en hacer lo correcto. Soportar los embates de los ataque de la maldades y responder en luz.
- Utilizar herramientas sacramentales y protecciones:Tener siempre un altar con un velón encendido, porque la luz nos aleja de las tinieblas, agua para lavar nuestras culpas, aceite para ungir nuestras peticiones e incienso para elevar las alabanzas a Dios. Utilizar protecciones como medallas, camándulas entre otros.
Cuidado Personal: Presta atención a tu estado de ánimo y hábitos; ayuno, alimentación, ejercicio físico, buen dormir.
